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Hernando
Monje Granados
Centro
de Capacitación para el Desarrollo, Costa Rica
Comercio
Justo: Una Innovación Social para Reducir la Pobreza
El
comercio justo se ha convertido en una clara opción para los pequeños
productores de los países del sur. El comercio justo crea oportunidades
que no hubieran existido sin el mismo, y en el cual los pequeños
productores organizados puedan comercializar sus productos bajo las mismas
condiciones que en el mercado normal o bajo condiciones mucho más
favorables. El comercio justo da la oportunidad a los pequeños
productores de distinguirse en el mercado y establecer alianzas estratégicas
con organizaciones que ayudan en el proceso de inserción en el
mercado.
Asimismo, el movimiento del comercio justo se ha convertido en una arma
para buscar un nuevo orden económico internacional, ya que expresa
las intenciones de lograr un mayor equilibrio y la equidad social en las
relaciones comerciales entre los países del norte y los del sur,
contribuyendo a reducir el intercambio desigual que perjudica y empobrece
cada vez más a los países del sur.
Se ha visto que el objetivo del comercio justo
es revertir la pobreza de los pequeños productores y mantener sus
fuentes de trabajo, asegurando la posibilidad de vender sin trabas en
los países del norte, al mismo tiempo que se contribuye con la
protección de los ecosistemas donde viven, la biodiversidad de
las diferentes regiones y el uso sustentable de los recursos humanos y
naturales.
Los pequeños productores se integran a
una red global que comercializa sus producciones sin intermediarios, a
partir de un precio básico que les garantiza cubrir los costos
de producción y obtener un margen de ganancia que les permite invertir
en el futuro, y con ello evitar que desaparezcan del circuito comercial
y pierdan la posibilidad de sobrevivir
con su trabajo. Se promueve que el producto llegue con el máximo
de valor agregado, incentivando la integración vertical y los encadenamientos
en el país de origen, ya que se impulsa el mayor procesamiento
por parte de los pequeños productores y el uso de los recursos
de la zona, así como tecnologías blandas no perjudiciales
para el ambiente.
También se observó que en
este movimiento intervienen diferentes tipos de actores, tanto en los
países del sur como en los del norte, lo que refleja las alianzas
y coaliciones sociales alcanzadas para poner en funcionamiento y desarrollar
el comercio justo. En el norte existen organizaciones que coordinan las
importaciones y ventas para darles seguridad a los productores sobre el
destino de la mercadería. Muchas de estas organizaciones agrupadas
en otras instancias como la EFTA y la IFAT, aparte de vender actúan
como centros de información, divulgación y concientización,
denuncia y boicot de malas prácticas de producción.
Asimismo, se mencionó que no solamente las personas particulares
compran y consumen este tipo de productos. También lo hacen las
instituciones como el Parlamento Nacional de los Países Bajos y
el Parlamento Europeo, así como importantes empresas de los países
del norte. Así por ejemplo, en Suiza la mayor empresa de catering,
Servicio S. V., y la mayor cadena de comestibles y venta al detalle, Mígros,
utilizan y venden café de comercio justo. La iniciativa ya no es
un pequeño grano de arena en un universo de multinacionales de
alimentos y productos hechos en megaescala.
El
comercio justo promueve consumidores responsables ya que detrás
de los productos de consumo se esconden problemas de alcance planetario,
de naturaleza social, política y ambiental. De esta manera, los
consumidores pueden inducir a modificaciones en los patrones de producción
de las empresas mediante la elección en su compra, incidiendo de
esta forma en la ganancia misma de las empresas.
Igualmente, en el movimiento de comercio
justo han contribuido de una manera positiva los acuerdos institucionales.
El impulso dado por entidades como el Parlamento Europeo y la UNCTAD ha
sido de gran ayuda, ya que con sus resoluciones de política favorecieron
el desarrollo de esta actividad y por tanto las relaciones comerciales
equitativas entre los países del norte y del sur.
El movimiento del comercio justo es un ejemplo
claro de una innovación social para reducir la pobreza, y que contribuye
a contrarrestar las poderosas fuerzas de exclusión que genera el
actual proceso de globalización. Demuestra que es posible construir
alianzas internacionales entre diferentes sectores de la sociedad, organizaciones
de productores, organizaciones de cooperación al desarrollo, parlamentos,
el sistema de naciones unidas, etc., tanto con presencia en el norte como
en el sur. Asimismo, es una iniciativa que se basa en la creatividad de
los sectores marginados y sus aliados a los diferentes niveles, demostrando
como pueden cambiarse algunas estrategias de inversión privada
para que respondan más a las necesidades de los pobres y excluidos.
También
es evidente que el comercio justo contribuye con el mejoramiento de las
condiciones de vida de los pobres, y con su empoderamiento ya que esta
actividad les permite participar en otras esferas de la sociedad, así
como influir en políticas a favor de la actividad comercial y de
su situación de pobreza. Esto les amplía las posibilidades
de participar en forma más adecuada en los procesos políticos
y económicos, creando un entorno más seguro, consolidando
los derechos humanos y estimulando la diversidad cultural.
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